miércoles, 12 de noviembre de 2014

Todo inicia en la mente.

Al cerrar los ojos, se despeja la mente, hay una leve sensación de que nos desconectamos del mundo. Nos tele-transportamos a un lugar principalmente negro... Pero donde en algún momento habrá una explosión de pensamientos, de colores, de sentimientos, de canciones, de momentos que vivimos y repetimos en nuestro televisor privado (Super HD) que está situado en nuestro cerebro  una y otra vez... O simplemente de cualquier cosa que pase por ese lugar confuso y medio loco. Unas de las visitantes más fieles a este lugar (que aún no sé cómo llamarlo) son las IDEAS. Tan bellas, tan espontaneas y tan tristes y frías. Hay adjetivos calificativos infinitos para definirlas, porque provienen de todas las personas que viven, que forman parte de este mundo o al menos así lo creen. La cuestión es que sin ellas la vida sería muy aburrida y si no me equivoco, todos seríamos seres en estado vegetal.

A mi, personalmente, me encantan las ideas locas, descabelladas, que rompen barreras y lo dejan a uno sorprendido. Que pueden ser impulsivas y sólo para carcajearse o las que llevan de la mano la pasión, el optimismo y las ganas de cumplir metas/sueños. ¿Se imaginan el tipo y la cantidad de ideas que debe haber en la cabeza de un escritor, un pintor, un organizador de eventos, una ama de casa, ¡DE LOS NIÑOS!, de los adolescentes, de los abuelitos, EN LA CABEZA DE TODOS LOS HUMANOS? Posiblemente nos encontraríamos con cosas inimaginables hasta ahora para nosotros mismos, posiblemente nos sentiríamos asustados porque no todas las ideas son coloridas y chistosas como las que me gustan, o en algunos casos totalmente excitados, molestos, felices, inspirados.


En general, la vida y la sociedad de la que formamos parte (aunque algunos no estemos de acuerdo con lo que esta reglamenta) están constituidas por ideas, algunas que se escuchan, otras que nunca se expresan y otras que logran cautivar y son las razones por las que hoy en día estamos viviendo así.

De algo estoy segura, y es que todos tenemos el derecho de expresar las nuestras, no solo con nuestras voces, sino con nuestras acciones, con nuestros valores, nuestra forma de pensar (obviamente, jajaja pues si no pensaramos no tendríamos ideas) y sobretodo... Con nuestra actitud ante la vida, lo que nuestra persona expresa al mundo.

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